Biografías: Patti Smith es el Punk

Por Carlos Santiago

 

Patti Smith es el Punk.

Por supuesto que no es el punk en el que se piensa regularmente; aquel con peinados hechos de cera, saliva y una fe tan violenta como ingenua, el hardcore forjado en la violencia y los escapes, chalecos de cuero y botas militares.  No, Patti Smith es una fuerza de la naturaleza, una artista, un humano hecho para romper paradigmas, para destrozar los géneros, para destruir las reglas. 

Patti Smith no es la Sacerdotisa ni la Madrina del Punk. Patti Smith es el Punk. Es el espíritu más concordante con las raíces y las formas de la libertad que siempre se buscaron, con esa necesidad de destrozar los límites establecidos por los poderes habituales. Patti Smith viaja en el estado puro del artista, acompañada de una corriente cultural que no es buena ni mala, que solo es. Por eso Patti Smith es el Punk y no me cansaré de repetirlo

Sobre sus primeros años podríamos decir lo habitual: Nacida en Chicago en 1946 en los márgenes de una familia con virtudes y defectos como cualquier humano de este planeta.

Claro que este periodo de formación del carácter influyó sobre su futuro. Muchos han establecido un posible vínculo entre la educación evangélica y el posterior primer verso de la primera canción del primer disco de Patti: Jesus died for somebody sins, but not mine. Y es posible, claro, pero debemos entender que ese verso se sostiene por sí solo, que no necesita de una historia que lo eleve al nivel en donde se ha colocado por tanto tiempo. Este verso es un grito. Un grito de esos que empiezan en un silencio, en una bocanada de aire, y que poco a poco van aumentando su voz, su volumen su forma, su confianza. My sins, my own, / they belong to me. Me.

Y esto es lo más punk de la vida y obra de Patti Smith, sus pecados siempre fueron suyos. Sus errores, sus visiones, sus bondades, sus abstracciones, sus melodías, sus palabras, sus ausencias, sus carencias, su vida. Su vida. Es como si a través de los años nunca hubiera tenido la presión de hacer nada, la necesidad de disculparse con alguien por ser y hacer lo que hacía. Muchos años después del gran éxito, después de un parón en el que, según ella misma, aprovecho para aprender a escribir, publicó un libro en el que podemos observar muchas fases de su vida, en especial de su relación con el fotógrafo Robert Mapplethorp. El gran artista que perdió después de muchos años, por el que dejó NY, con el que descubrió la homosexualidad del mismo y al que tuvo que dejar ir. Y al parecer no hay momento del que se arrepienta de esta relación.

 No hubo arrepentimiento cuando el feminismo de su época la injurió cuando ella se sumergió en las labores de la casa, en atender a un esposo y un par de hijos, dejando una carrera de lado. Fue su decisión. Quizá poco importaba en ese momento los discos y las giras. Vivir como uno decide, sin pensar en las consecuencias, también es un arte. Y esto define a Patti Smith. Ella es el arte que siempre quiso ser.

Más poeta que músico, Patti gritaba sus versos acompañada de música. Poesía beat en uno de sus estados más puros. Tal vez esta potencia, esta cadencia siempre fue lo que Kerouac quiso y nunca logró. Lo cierto es que Smith es la voz más poética en muchas generaciones del Rock. Sus palabras brillan, brincan, incendian; caen, se deshacen, trituran y luego… Luego está el grito que renace desde las secuencias de los ritmos más básicos. Patti Smith es un grito que gira en si mismo, a diferentes volúmenes, a diferentes vientos, en diferentes estilos.


People say 'beware!'
But I don't care
The words are just
Rules and regulations to me, me

Su trabajo reinterpretando canciones también es sorprendente. Es una reafirmación del verso anterior en cuanto a que nada es sagrado, intocable, que todas esas normas son echas para romperse de alguna manera, con sutileza o con violencia.

The Who le cantó a una generación con un tartamudeo ingenuo “I hope i die before i get old” y los marcó para siempre, les hizo creer en la fuerza de la juventud, en el poder que ostentaban en esos lejanos 60’s. Patti Smith viene a destrozar esa voz suavecita con un grito, otro grito, “i don´t need their fuckin’ shit… I hope i die because of it”. Ella era la voz de su generación, de su ciudad, era la voz de quien quisiera escucharla y quien no, qué importa. El tartamudeo de los Who se convierte en un balbuceo burlón, una arcada. Todo cambia, Patti Smith hace ver a The Who como una banda de niños pidiendo permiso.

En 2007, mucho tiempo después del parón, mucho tiempo después del primer disco, de convertirse en una poeta salvaje de NY, mucho tiempo después de las fotografías y las giras; sale el disco Twelve que nos obsequiaría otra gran lección a muchos.

Nirvana había quedado guardada en nuestras cabezas como una banda visceral, gritos de desesperación, y una tristeza que casi cruzaba la línea al odio de lo cotidiano, de lo imposible. Una gran depresión, cuando la depresión no era tema de conversación en los programas matinales. Nirvana nos enganchó con Smells Like Teen Spirit y con todo el poder de los inadaptados, con silencios que reventaban en guitarras fuertes y una batería que entraba pateando la puerta de los adolescentes.

Patti, entonces, nos enseña que el alma de esa canción no era la furia, era una profunda miseria. Una tristeza cadenciosa que se envuelve en ella misma. Un grito ahogado, un suplicio.  Cambia ese primer acercamiento de una canción que se encontraba por lo alto y nos regala una versión que a la distancia llega a parecer más honesta, más real. Uno sufre con ese canto lento y luego, de la nada, agrega esto:



The empty hand of innocence
Transfusing street of the sorrows
And children of the wood
Hounded, shredding all veils
And winding all sheets of the dead world droning
Overturning tables laden with silver sacrificial birds

 

Patti Smith es el punk, Patti Smith es una de las voces más feroces y poéticas en la historia del rock. Patti Smith es una de las vidas más libres dentro de una industria que casi siempre acaba por aprisionar a sus ocupantes. Patti Smith es la mujer que cantó en la ceremonia del Premio Nobel de Literatura equivocándose en la letra, con una pena terrible reflejada en su rostro y aún así, regalándonos una interpretación maravillosa de “A Hard Rain’s A-Gonna fall” que Dylan jamás hubiera podido ofrecer.

 

Patti Smith es la joven andrógina de su primera portada de disco a quien le pedían que se quitara el bigote. Patti Smith es la mujer que vivió su vida como quiso. Patti Smith es la mujer que hizo vibrar los escenarios en un mundo de hombres. Patti Smith es la mujer de pelo blanco y voz tranquila.

Patti Smith es el Punk

 


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